Es triste pedir…

By | 21 noviembre, 2013
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crowd-fundingFun&Serious Games Festival ha hecho pública la lista de ganadores de las diferentes categorías que se premian bajo del epígrafe de “Serious Games“. Desde el CEIEC les damos a todos ellos la enhorabuena. Para nosotros y nuestro juego (El Codex del Peregrino) supuso una enorme alegría y un espaldarazo recibir ese premio el año pasado y espero que signifique lo mismo para los ganadores de esta edición.

Alegría y espaldarazo porque son muy pocos los certámenes, festivales y premios que consideran específicamente los Serious Games.  Fun&Serious Games es uno de ellos y por eso les estamos muy agradecidos.

Me gustaría reflexionar sobre le sentido de la lista de ganadores y cómo han llegado a elaborarse los juegos que se han premiado, usando la experiencia propia como referencia. Excepto la categoría de “Estrategia Empresarial“,  que obviamente viene de la mano de una empresa y que, curiosamente es el único videojuego español premiado en estas categorías, el resto (Educación, Salud y Cultura) son proyectos al menos co-financiados por entidades públicas de los respectivos países (Francia, Dinamarca y Holanda). Y ninguno de estas entidades tiene que ver con la I+D.

Viene esto a cuento de que en España, tal y como reflejaba Gilberto Sánchez  en una discusión iniciada en LinkedIn sobre el “Avance del Libro Blanco sobre desarrollo español de videojuegos“, que será presentado a comienzos de año por DEV,

“solo el 44% de las empresas declara haber recibido algún tipo de ayuda pública (estatal, autonómica o local). De ellas, el 56% declara haber recibido ayudas para desarrollar proyectos de I+D y un 35% para la innovación en las industrias culturales”

Es decir, que el 91% de las ayudas recibidas en el sector (y que solo alcanzaron al 44% de las empresas) es en concepto de I+D+i. No se trata de que el futuro Battlefield de la industria española se haga con dinero público, aunque sería interesante discutir si los decalajes entre la inversión y su retorno, sin ningún tipo de colchón, no son realmente sino unas arenas movedizas en las cuales se empantanan muchos proyectos. Se trata de que, como cualquier otra manifestación cultural (el cine, el teatro, la ópera…), se pueda optar a algún tipo de protección, financiación, ayuda o como se le quiera llamar sin tener que recurrir al truco del “proyecto de I+D”. ¿Somos o no somos una industria cultural?

Y si esto es así para los videojuegos “comerciales”, ¿que decir de los que no son tan comerciales? Los videojuegos culturales, los destinados a minorías con discapacidad, los de promoción turística, los que promueven la integración social o la salud, incluso los educativos arriesgados que no siguen patrones ya trillados… ¿quién los financia, cuando el ROI esperado tiende a cero? Nosotros estamos ahora en rondas de financiación para un proyecto relacionado con la discapacidad y el aprendizaje; y a pesar de no ser nuevos en ésto y tener ya varios productos en el “mercado” (incluso premiados) todas las puertas se cierran. Es normal si piensas que la distribución será limitada, que el planteamiento es ofrecerlo gratuitamente y que el concepto de RSC se pierde un poco cuando vienen mal dadas, sobre todo frente a otros proyectos, probablemente mucho más necesarios pero, sobre todo, más mediáticos.

Entonces… ¿micromecenazgo? ¿de nuevo a por los dineros de la I+D? ¿no deberíamos ser un poco “serious” y dejar el dinero de innovación para la innovación y el de cultura para la cultura?

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